Puede ser un dato estadístico, pero el mercado aguarda la confirmación acerca de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que, si se cumplen los pronósticos, diciembre cerraría en un 2,5%, por lo que la inflación de todo 2025 rondaría el 31%, la tasa más baja desde 2017. El informe se develará hoy cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difunda el comportamiento de los precios en el último mes del año pasado. Para este año, algunas variables económicas serán fundamentales para el proceso de desinflación, tal como lo proyectó la gestión del presidente Javier Milei en el Presupuesto, con un índice del 10%. Se espera que prosperen las reformas estructurales (impositiva, laboral y previsional) que, según las previsiones oficiales, mejoraría el perfil de la actividad económica y, por ende, la generación de más empleos y el incremento de la recaudación. Si bien el ajuste en las bandas cambiarias acaparó la atención inicial, el mercado mantiene el foco en tres ejes críticos: la ejecución del programa de acumulación de reservas bajo el nuevo esquema cambiario, el proceso de remonetización de la economía y el cronograma para el levantamiento definitivo de las restricciones cambiarias restantes, detalla Maximiliano Gutiérrez, responsable del área Monetaria y Cambiaria de la Fundación Mediterránea. Todo esto permite vislumbrar tres escenarios posibles para la evolución inflacionaria:

• El escenario base de remonetización proyecta una suba de 0,6 punto porcentual en la relación Base Monetaria/PBI, en línea con la meta comunicada por el Central. Bajo este supuesto, la base monetaria se expandiría del 4,4% actual al 5% del PBI para diciembre. Este incremento en la demanda de pesos le permitiría al BCRA acumular reservas por casi U$S 6.500 millones e implicaría una inflación interanual hacia diciembre de 2026 en torno del 23%.

• Por su parte, en un escenario optimista, donde la demanda de dinero supere las expectativas iniciales hasta alcanzar el 5,4% del PBI (lo que se traduce en una suba de 1 punto respecto al guarismo de fines de 2025), la inflación punta converge hacia el 18%/19% anual. En este escenario el Central cuenta con un margen mayor para comprar reservas y podría adquirir alrededor de U$S 9.500 millones. En cualquiera de las variantes mencionadas, la inflación de este año se estima que será menor a la de 2025 y sustancialmente inferior a la de los años precedentes, consolidando el proceso de desinflación.

• Por el contrario, en un escenario pesimista donde la demanda de base monetaria tan solo crezca 0,3 punto del Producto, la inflación se mantendría en niveles cercanos al 30% anual, con un Banco Central con capacidad para adquirir aproximadamente U$S 4.500 millones. “Este guarismo subraya un concepto clave: para sostener el sendero de desinflación, la autoridad monetaria nacional deberá calibrar sus intervenciones, ya sea ralentizando el ritmo de acumulación de reservas o recurriendo a mecanismos de esterilización para absorber cualquier exceso de oferta de pesos”, explica Gutiérrez.